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El HOMBRO DEL NADADOR, EXPERIENCIA & CONSEJOS
El entrenador debe visualizar la técnica, para luego ser analizada en conjunto con el nadador. En síntesis, con el mejoramiento de la técnica y con su continuo trabajo, se pueden lograr inmensos avances en la forma del nado, en la velocidad de desplazamiento, evitando dolencias, malestares, lesiones, y hasta tendinitis. Es común, que un nadador de alto rendimiento, nade entre 6.000 y 18.000 metros por día, cosa que en la semana, estemos hablando de un promedio de entre 36 a 80 kilómetros, entre 9 a 10 meses al año. Tengamos en cuenta a todo esto, los trabajos y/o ejercicios de pesas y de elasticidad en seco. Y en el caso de los nadadores de Aguas Abiertas, se le suman, las largas competencias, que pueden durar desde una hora, a más de 7 a 8 horas de continuo nado. Y pueden ser varias en un mes. Todo esto hace que la natación de alto rendimiento o de elite tenga un índice de lesiones elevado. Al contrario de lo que ocurre en los deportes de contacto, en la natación prácticamente todas ellas, se producen por sobrecarga. El hombro del nadador; es una lesión, que afecta a músculos y tendones, debido a la reiteración en la brazada de una postura (el hombro se sitúa por encima de la cabeza) para la que esta parte del cuerpo no está diseñada. Entre el 40% y el 80% de los nadadores de alto rendimiento, sufren esta alteración, especialmente los crolistas y/o mariposistas. Las alteraciones, en el hombro del nadador, pueden afectar al músculo deltoides, al bíceps largo y al subescapular, entre otros, y lo que se reitera en mayor frecuencia, es la tendinitis del supra-espinoso. El mismo, es un tendón, ubicado por encima de la columna vertebral, donde se inflama, provocando dolor, pinzamientos, tensión muscular, contractura, limitando así, los movimientos articulares. El tendón supra-espinoso soporta una fricción en cada brazada que produce un desgaste degenerativo. La reiteración de estos, produce una alteración en el riego sanguíneo zonal, pudiendo ocasionar necrosis. Mejorar y desarrollar una buena técnica puede ayudar a prevenir esta patología.
Es importante que la entrada de la mano en el
agua se haga lo más lejos posible del cuerpo hacia adelante y que se logre un
movimiento de rotación del tronco importante, acompañado de la bajada (sobre la
línea del agua) del hombro del lado que se extiende el brazo, para iniciar el
agarre, y subida del opuesto en el caso de crol. Se complementa a todo esto, que
el nadador respire bilateralmente, es decir para ambos lados laterales, en el
caso de crol, pues si lo hacemos de un solo brazo, puede haber diferencias, en
el momento de la entrada de ambos. Por eso es bueno, trabajar la técnica, para
ambos laterales. El tratamiento del hombro del nadador se basa en la
recuperación o descanso de la articulación, donde deberá parar su entrenamiento,
como también la aplicación de de esteroides y, llegado al caso de ser algo
grave, pero raro, cirugía, cuando el dolor realmente, se hace crónico.
Consejos para el Nadador:
1-. Trabajar siempre la técnica. Todos los
días, y dedicarle su tiempo. Siempre es bueno tener alguien quien nos mire, o
nos entrene. Y si el nadador no nada bien, pararlo.
2-. No abusar, de los ejercicios de sobre
carga fuera del agua (pesas, gomas, etc), como tampoco con remeras, manoplas,
etc.
3-. Si hay dolencia, conviene parar, o nadar
despacio y técnico.
4-. Recomiendan, ponerse hielo o aplicar frió
en la zona de la molestia. Y consultar con los respectivos profesionales del
tema.
5-. Como parte del entrenamiento, se debe
hacer movilidad articular; puede ser con clavas, sin carga, o con pesitas de
bajo peso, de 1 a 2 Kg. Los movimientos, deben ser rotaciones controladas y bien
dirigidas.
6-. Buenos y eficientes trabajos de elongación
y flexibilidad muscular.
7-. Siempre es bueno hacer los trabajos
elongación antes de entrar al agua, como calentamiento previo, progresivamente.
Después de entrenar, puede llegar a ser más intensa. Y también, en otros
lugares, donde podamos hacer los ejercicios tranquilos, bien hechos y
disfrutándolos.
8-. Se recomienda, que el tiempo de elongación
debe ser entre 10 al 20 %, del tiempo de duración de nuestro entrenamiento.
9-. Los ejercicios de elongación excéntrica,
dirigidos por un traumatólogo o kinesiólogo, nos ayudan mucho a corregir
defectos posturales.
10-. Puede haber ayuda de un compañero o del
entrenador o asistente, en los trabajos que no se puedan realizar solos.
También, podemos elongar, apoyando las manos sobre el piso, una barra o sobre
una pared, etc.
11-. Si no estamos bien entrenados, y
descansados, no se deben hacer ejercicios que excedan a los límites del nadador.
Los nadadores, son seres humanos, hay que cuidarlos, y no utilizarlos como
ensayistas de los propios conductores. Y para los que entrenan solos, siempre es
bueno, asesorarse muy bien.
Y por último, reitero entrenar con conciencia, de
la mano de profesionales que sepan de la materia y de la natación. Con sentido
común, y con el Valor Agregado, de que sean buenas personas…
Entrenador Nacional de Natación & Deportivo
Nadador Olímpico 1980/84 & Actual Master alejandrolecot@yahoo.com – 2006 - Argentina |